¿Crees que somos los únicos?
3/20/20241 min read


Julio 27, 1947;
Hace casi quince días, se escuchó un estruendo que cimbró a todos los que estábamos cerca. A lo lejos se veía algo así como un platillo volador (o así escuché que le dijeron en el radio), que parecía el atisbo de algo tenebroso y extraño... Hoy, cayó uno de esos platillos cerca de mi casa... ¡No le hallo forma a esta cosa!
Cuando intenté verlo de cerca, hace rato que fui a cortar milpas, una energía inconcebible me aventó lejos. Se escuchaba nada. El silencio más extraño de todos, ni siquiera los pájaros atrevíanse a cantar y las hojas a chocar entre sí. ...de regreso, por entre las milpas, pude ver la silueta de uno de ellos: Altos, muy altos. Brazos largos, garras, y un semblante espeluznante... Corrí hasta querer perderme de él, pero no pude dejar de verlo.
Ellos han llegado... Ese día del que tanto se hablaba había llegado. El trato entre ellos y nosotros, el mutuo y macabro experimento: ellos aquí y nosotros allá, estaría comenzando ese día; cosa que nadie sabe y cosa que no podré contar hasta que logre escabullirme de esta nave. Bastó un descuido para que me llevaran con ellos. Con esos ellos que buscan hacer daño, mucho daño... (Esto es lo que veo y esto es lo que pude fotografiar)
Firma: Pedro Guillén, quien fuera hallado muerto, sin rasguño alguno por fuera y vacío por dentro, minutos después de escribir esto.
Ellos lo saben todo...
